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4 Ago 2014

Mil y un vidrios para las mil y una casas

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El vidrio. El movimiento moderno revolucionó la manera de usarlo en la arquitectura. Comenzó a protagonizar las composiciones de fachadas, que antes eran dominadas por lo masivo. Se crearon obras que el tiempo ha calificado de obras maestras, en las que el uso (y a veces el abuso) del vidrio era un aspecto fundamental del proceso proyectual.

El vidrio no retiene la radiación solar. Los rayos solares penetran en el interior de la arquitectura, provocando una ganancia térmica.El cada vez más importante papel que desempeña en nuestras arquitecturas requiere que sus imperfecciones sean corregidas pues, como cualquier otro material de construcción, el vidrio no es perfecto. Sus principales problemas respecto a la eficiencia energética son dos:

  • El vidrio tiene una transmitancia (cantidad de calor que atraviesa un material por tiempo y por superficie) muy superior a la de un cerramiento normal. Esto es, deja escapar el calor interior en invierno y deja que entre el calor en verano.

Desde la existencia del vidrio y su uso en la arquitectura, se han mejorado sistemas contra estos dos inconvenientes. Algunos contra la poca resistencia al paso del calor, como los vidrios dobles, bajo emisivos… otras soluciones muy conocidas como el uso de lamas, toldos, etc. contra la radiación solar.

Uno de las técnicas que se han desarrollado contra la radiación solar en los cerramientos de vidrio es la protección solar prismática. Esta tecnología consiste en la utilización de paneles con una estructura prismática. De esta forma, la radiación solar podrá atravesar el vidrio sólo cuando incida en un rango de inclinaciones que podremos controlar cambiando la inclinación de esta estructura prismática.

Debemos recordar que, en los meses más calurosos, el sol tiene más inclinación con respecto a la horizontal que en los meses de invierno. Por esta cualidad, esta tecnología permite el paso de radiación a una inclinación baja y la refleja en una inclinación más acentuada, debiéndose estos datos comprobar para la orientación del vidrio y la latitud de su localización.

Como vemos en la gráfica, el sistema es altamente efectivo, pues en los meses de verano, teniendo una inclinación mayor e 45° en la mayor parte del día, la radiación transmitida supone menos de un 40% de la que sería transmitida con un vidrio. Sin embargo vemos como, para inclinaciones menores de 30°, que albergan la mayor parte de los días de invierno, la radiación que se transmite es superior al 80%, consiguiendo ser un sistema muy eficaz tanto en invierno como en verano, sin necesidad de ninguna adaptación.

Los niveles de máxima inclinación mostrados en la gráfica varían mucho según la localización de la obra donde queramos usar los paneles prismáticos. Este es uno de los principales inconvenientes del uso de estos vidrios, pues requieren de un estudio previo bastante minucioso para, dependiendo del localizacion y también de la orientación del cerramiento, ajustar los rangos de inclinaciones que vaya a cubrir los paneles.

La aparición de estos avances parece un desafío a la arquitectura tradicional, que ha utilizado durante siglos los métodos que hasta hace poco eran, de manera general, los más sostenibles, previéndose grandes paños acristalados sin protecciones extras que no suponen un sobrecalentamiento de las estancias.

¿Serán estos vidrios el ABC de los acristalamientos del futuro? El mismo futuro será el que nos lo diga.