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20 Nov 2014

La peatonalización de las ciudades

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De un tiempo a esta parte, se ha apostado por la peatonalización de zonas concretas de muchas ciudades alrededor del mundo. Esta moda está completamente asentada en la mayor parte de Europa y podemos ver otros ejemplos en otras partes del mundo que son cada vez más frecuentes. Pero realmente, ¿qué conlleva realmente la peatonalización de las ciudades? Veamos pros y contras:

Las calles peatonales transforman muy a menudo calles completamente volcadas al vehículo en calles focalizadas a peatones. Pasamos de aceras estrechas a la eliminación de la calzada. Con esto, la calidad de vida de los vecinos mejora en cuanto a la eliminación de ruidos y polución, además de su movilidad, sobre todo para personas discapacitadas. Además es muy frecuente que, al eliminar la zona de tránsito de vehículos se puedan incluir en las calles elementos de vegetación, mobiliario urbano…

A la vez, normalmente se producen puntos de atracción en estas calles, puesto que es mucho más placentero pasear por zonas generosas que por otras abarrotadas y rodeadas ruidos. Esto suele potenciar la aparición del comercio por la evidencia de poder captar más público.

Calle Florida, en Buenos Aires

Un aspecto fundamental es que reduce la contaminación local de la zona. Si bien es verdad que realmente, esa contaminación se traslada a otros puntos de la ciudad, por lo que sería un error considerar la peatonalización como una medida puramente sostenible (veremos más adelante algún matiz de esta afirmación). Sin embargo, reducir la contaminación en zonas concretas de la ciudad puede resultar muy interesante. Por poner un caso práctico, en Sevilla, cuando se llevará a cabo la peatonalización de la Avenida de la Constitución hace unos 7 años, se podía observar en las fachadas de la Catedral un serio deterioro, erosión consecuente de la contaminación del ambiente, que pudo subsanarse al eliminar la causa.

 Antes y después (arriba y abajo) de la Av. de la Constitución (Sevilla)

Por otro lado, no todo son ventajas. Cuando se llevan a cabo estas medidas sin un sistema de transporte público suficientemente eficaz, suele dar como resultado la incomunicación de las zonas tratadas y el deterioro de las mismas como consecuencia. En las zonas centrales de las ciudades suele ser fácil contar con una buena comunicación, no siendo siempre igualmente recomendable en otros sectores de las ciudades que en muchas ocasiones el transporte público sólo bordea por ejes de circulación importantes.

También es necesario un aporte económico importante para llevar a cabo estas operaciones, que generalmente suponen el “trasplante” de las zonas de aparcamiento suprimidas en aparcamiento subterráneo.

Protestas en Camargo por la peatonalización de la avenida de la Constitución (www.aquiconfidencial.es)

Por último caber decir que la reorganización de las vías de circulación muchas veces no es satisfactoria, de modo de que se colmata el tráfico en otras partes de la ciudad a favor del desahogo en las zonas peatonalizadas, produciendo finalmente una sobrecontaminación que finalmente no supone un punto positivo. Sin embargo se ha comprobado que estos reajustes urbanos tienden a fomentar el uso del transporte público, por lo que en algunos casos sí suponen una mejora en la contaminación atmosférica.

Nueva fase en el plan de peatonalización del centro de Madrid. Se proponen grandes áreas de prioridad residencial (352 hectáreas), a las que sólo pueden acceder los vecinos, comunicadas por grandes vías.

Como vemos, la peatonalización en las ciudades supone muchos cambios positivos y otros tantos negativos, por lo que lo importante es llevar a cabo estas operaciones desde la planificación. Muchos ayuntamientos acometen estas reformas para dar un toque “sostenible” a sus programas de crecimiento, y muchas veces suponen impactos muy grandes en la sociedad de una ciudad, sin quizás conllevar un aporte lo suficientemente positivo.