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1 Feb 2016

¿Qué tiene la naturaleza que enseñarnos a los arquitectos?

Durante siglos nos hemos empeñado en adaptar la naturaleza a nuestras costumbres, a nuestros hábitos, y pocos han sido hasta ahora, los arquitectos que han recorrido el camino inverso, aprendiendo de lo que la naturaleza ya había creado para adaptar su diseño.

Michael Pawlyn en Using nature’s genius in architecture (el vídeo incluye subtítulos en español) nos presenta tres proyectos de estudio donde la naturaleza ha sido la base para crear estos magníficos y eficientes diseños enfocados en tres objetivos:

  1. Aumento radical en la eficiencia de los recursos.
  2. Pasar de una economía de combustibles fósiles a una economía solar.
  3. Pasar del uso de un circuito lineal a un modelo de circuito cerrado.

 

PROYECTOS QUE HAN APRENDIDO DE LA NATURALEZA

1. PROYECTO EDEN

Autor: Jürgen Matern

Autor de la foto: Jürgen Matern

Arquitecto: Nicholas Grimshaw
Construido en: 1996-2000
Ubicación: Cornwall, Inglaterra

El proyecto Eden es un claro ejemplo del estudio de la naturaleza como base para un eficiente diseño arquitectónico en el que se han estudiado desde las pompas de jabón hasta los granos de polen radiolarios o las moléculas de carbono.

Si tienes interés en conocer más sobre este proyecto haz clic aquí.

 

2. INVERNADERO DE AGUA MARINA

Esquema básico de presentación del sistema Seawater Greenhouse. Autor: Fernando Follos Pliego

Esquema básico de presentación del sistema Seawater Greenhouse. Autor: Fernando Follos Pliego

Este tipo de invernadero fue diseñado para regiones costeras y áridas tras estudiar cómo el escarabajo atrapaniebla de Namibia era capaz de recolectar su propia agua dulce en el desierto.

El invernadero funciona con una pared con parrillas de evaporación sobre las que se coloca agua de mar. Cuando el viento sopla se consigue un ambiente frío y húmedo en el interior haciendo que las plantas necesiten menos agua para crecer.

 

4. PROYECTO MOEBIO

El proyecto Moebio se basa en el fascinante proyecto del Carbon al Caviar de Graham Wiles que consistía en pagar a los restaurantes por recolectar los residuos de cartón, que luego troceaban y vendían a los centros ecuestres como sustrato para caballos. Cuando eso se ensuciaba se les pagaba de nuevo para recolectarlo y usarlo en lumbricarios de compost que producían lombrices con las que alimentaban esturiones siberianos que producía caviar, que a su vez vendían a los restaurantes, creando así un circuito cerrado perfecto.

El proyecto pretende reunir una series actividades realizadas en un mismo edificio de modo que los residuos de un contenedor sean los nutrientes del otro, creando así un circuito cerrado.

El objetivo es conseguir que los ciclos de alimentos, energía, agua y residuos se procesaran bajo un mismo techo.

 

Desde mi punto de vista el estudio del comportamiento de la naturaleza y su aplicación en proyectos arquitectónicos solo acaba de empezar y nos queda aún un largo camino por recorrer. Debemos intentar adaptar los proyectos al entorno, y no el entorno al proyecto.

¿Qué te parecen estos tres proyectos? ¿Conoces otro proyecto en el que naturaleza haya sido la base del diseño? ¿Crees que la naturaleza todavía tiene cosas que enseñarnos a los arquitectos?